Sistema Inconciente
Es la parte más arcaica y originaria del psiquismo y al mismo
tiempo la parte más próxima a los confines somato-psíquicos, a las
fuentes pulsionales.
Se considera como el habitáculo de tos impulsos innatos, los
sentimientos, los deseos, los recuerdos reprimidos, etc; y se
caracteriza porque, en general, sus elementos son inaccesibles a la
conciencia, solo pueden acceder a esta a través del preconciente, que
cumple la función de censor o filtro, por medio de la crítica o
represión, excluyendo los elementos inconscientes que pueden dañarle.
Es un concepto derivado de la cura psicoanalítica y pone de
manifiesto que el psiquismo es más que lo consciente y que ciertos
contenidos solo se vuelven conscientes cuando en el proceso curativo
se superan las resistencias.
Es un sistema en constante evolución y cargado de energía psíquica.,
en esto, Freud ubica nuestras energías, nuestros instintos, que son
de tanta importancia en nuestro comportamiento.
El sistema inconsciente, carece de edad cronológica , no conoce
pasado ni futuro y si, solo presente.
Todas las tendencias humanas son vividas por el inconsciente en
tiempo actual, incluso cuando se refieren al pasado o al futuro. Los
sucesos mas remotos se vivencia como si acabaran de ocurrir, por eso
se dice que el inconsciente es atemporal.
Por ejemplo un hombre de 35 años luchaba inconcientemente con la
figura y autoridad de su padre aunque este había muerto cuando el
tenia 10 años.
Sistema Conciente
Se trata de la parte del aparato psíquico más próxima al mundo
exterior y se encuentra entre este y la memoria.
Su función es fundamentalmente perceptiva, registra la información
procedente del exterior y también la del interior. Propias de este
sistema son también las funciones del pensamiento, razonamiento y
rememoración. Es a él también a quien le toca el dominio y control
de la motilidad. Sin embargo, el consciente no memoriza nada, esto le
corresponde a otro elemento que es el preconciente, del cual
hablaremos más tarde.
Frecuentemente se ha intentado explorar el sistema conciente
mediante la auto-observación.
Pero esta observación introspectiva no puede convencernos por
completo, pues todo lo que uno puede decir de si mismo no ofrece
suficiente garantía de objetividad.
El estado de vigilia sería la superficie externa de la conciencia.
Durante el sueño, en cambio, aquella sería impermeable a los estímulos
externos al mismo tiempo que aumentaría la sensibilidad a la
superficie intrapsíquica.
Es decir que la conciencia debe ser considerada como un órgano
sensorial situada en el límite de lo interno y lo externo, capaz de
percibir procesos de una u otra naturaleza.
Sistema Preconciente
Comprende los pensamientos y vivencias que en un momento dado no
son conscientes, pero que pueden convertirse en tales, mediante un
esfuerzo de atención, a diferencia de lo inconsciente que indica los
procesos y los contenidos psíquicos activamente rechazados de la
conciencia por fuerzas intrapsíquicas, como la censura y la represión
Este último es un sistema de percepción y está íntimamente
ligado o relacionado con la afectividad, pero en el transcurso del
desarrollo se interpone algo entre ambos sistemas, que viene a
complicar al mecanismo psíquico.
Este algo está constituido por el preconciente que contiene, por
una parte, elementos procedentes del inconsciente que progresan hacia
la conciencia y por otra parte, por impresiones almacenadas
procedentes del exterior.
Por lo tanto aunque sus contenidos no se encuentran en el campo de
la conciencia pueden estarlo en cualquier momento. Sus contenidos son
accesibles a la conciencia, sin que para ser parte de ella tengan que
superar una censura represiva, sino más bien una censura de tipo
selectiva ya que no caben todos los contenidos del exterior en nuestra
memoria. Así pues cualquier información que llegue a nuestro sistema
perceptivo, aunque luego sea reprimido, dejará de estar en el campo
de la conciencia para pasar al preconciente, al mismo tiempo que
contenidos del preconciente pueden pasar al consciente sin ningún
esfuerzo.
Las Instancias del Aparato Psiquico
Freud había intentado aclarar los procesos psicológicos y las
neurosis utilizando los conceptos de conciente, preconciente,
inconsciente, censura, represión, y resistencia.
En 1923 y ha medida que avanza el psicoanálisis y viendo que esta
forma de imaginar el aparato psíquico no llegaba a explicar todo lo
nuevo que iba apareciendo, decide reformular sus conceptos. Por eso
crea un nuevo soporte teórico que si bien no anula el anterior lo
enriquece y lo modifica.
Ahora para Freud el aparato psíquico se divide en tres instancias:
El ello
El yo
El súper yo
El ello
Es el fondo de las pulsiones de la personalidad; lo que la
personalidad tiene de heredado, constitutivo y pulsional se expresa
psicológicamente en el ello. Se encuentra en él la energía psíquica
tanto erótica o libidinosa como destructiva o agresiva. Incluso,
cuando con el tiempo se desarrolle el Yo y el Superyo, toda la energía
de estos tiene su origen y fuente en el Ello. Al principio el ser
humano solo es pulsión, el recién nacido es solo ello.
Esta constituido por la totalidad de los impulsos instintivos. Gran
parte del ello esta formado por elementos arcaicos, es decir, todo lo
heredado, lo que ha traído el hombre genéticamente desde su
nacimiento.
Todos los sectores del ello son inconcientes.
No se ve afectado por él tiempo ni perturbado por las
contradicciones; ignora los juicios de valor, el bien y el mal y la
moral. Unicamente trata de satisfacer sus necesidades instintivas según
el principio del placer. El Ello se rige únicamente por el principio
del placer, solo busca satisfacción inmediata al margen de cualquier
consideración como la supervivencia, la defensa de los peligros, los
principios morales o la convivencia social.
Dinámicamente está compuesto por los impulsos innatos, agresivos
y sexuales y por los deseos reprimidos.
En su funcionamiento dominan los procesos primarios, los deseos del
ello se sustraen al principio de realidad, desconocen el tiempo y la lógica,
el ello está regido por el principio de placer.
En síntesis, el ello es la parte de la mente en donde estas los
instintos que no conocen otra lógica que el lograr el placer, es la
parte mas animal del ser humano. Es el lugar de los instintos o
pulsiones sexuales, también de los instintos agresivos. Pero así
también es el reducto que aporta la energía mental a los individuos.
El Yo
El Yo es lo conciente. Es el yo coherente encargado de coordinar
funciones psíquicas e impulsos internos, se encarga de manejar el
cuerpo, el que recoge las percepciones, el que ordena y coordina.
Por otro lado es el encargado de reprimir a lo inconsciente los
procesos psíquicos que no aprueba.
El Yo actúa como mediador entre la persona y la realidad externa,
entre el Ello y el mundo exterior, entre el Ello y el Superyo, una
posición entre los instintos primarios y las exigencias del mundo
exterior. Percibe las necesidades de la propia persona, tanto físicas
como fisiológicas, y las cualidades y actitudes del ambiente. Valora
e integra estas percepciones de manera que busca que las exigencias
internas se pueden ajustar a los requerimientos externos. Las otras
dos instancias psíquicas de la personalidad, el Ello y el Superyo, se
relacionan con el Yo intentando siempre alcanzar un equilibrio. El
Superyo está formado por la asimilación de las normas culturales que
rigen una sociedad. El Ello es una reserva de energía que guiada por
el instinto del placer, busca la satisfacción total e inmediata de
los impulsos instintivos.
El Super Yo
En el desarrollo de la personalidad, finalmente se constituye una
tercera instancia al separarse una parte del Yo y observarse a si
misma, juzgando y criticando.
Su papel viene a ser el de juez o censor del Yo. Su acción se
manifiesta en la conciencia moral, en la autocrítica, en la prohibición
y funciona en oposición a la gratificación de los impulsos o enfrentándose
a las defensas que el Yo opone a dichos impulsos. Es una especie de
censura que inspira el sentimiento neurótico de culpabilidad y
autocastigo; es la instancia represora por excelencia, el soporte de
todas las prohibiciones y de todas las obligaciones sociales y
culturales.
El Super Yo es la instancia psíquica desglosada del Yo que
auto-observa y critica las acciones del ser humano y le presenta la
imagen ideal a la que debe parecerse.
Además de la función de censura, el Superyo preside también la
formación de los ideales, funciones imaginarias del Yo, cuyas
complejas relaciones con él es uno de los grandes problemas psicoanalíticos
que implican a los problemas de identificación. La severidad del
Superyo no es proporcional a la de los padres, ya que, debido a la
intervención de los procesos de identificación imaginaria, puede ser
grande la diferencia entre las prohibiciones establecidas por el
entorno y las exigencias del Superyo del sujeto.
Juzga y critica, representa las exigencias de la moralidad y de la
sociedad, pero también el Super yo representa a los ideales y lo que
uno aspira a ser.
El correcto equilibrio de estas tres instancias de la personalidad
asegura la estabilidad psíquica, mientras que la desproporción entre
los elementos del aparato psíquico supondrían la aparición de la
patología.
Los síntomas neuróticos surgen, pues, ante el fracaso del Yo de
mediar entre los impulsos instintivos del Ello (eróticos y
destructivos), la realidad externa y las demandas del Superyo.
Constituyen un compromiso entre el deseo (pulsión) y la defensa. Los
síntomas representan un intento de conciliación entre las
satisfacciones de las pulsiones del Ello y la seguridad del Yo marcada
por las exigencias del Superyo.
Según la teoría psicoanalítica, la neurosis es la expresión de
una mala estructuración del Yo, incapaz de controlar las fuerzas
instintivas del Ello y las exigencias sociales, por esta razón, el
neurótico es una persona que fracasa ante sí mismo y en su relación
interpersonal y social.